UN CANTO A FACINAS

Se fue Facinas en mi mirada aquella...

¡Y se quedo para siempre en mi retina ¡

 ¡Hay Facinas¡

Tu no tienes ni Torres ni Catedrales,
ni Alcázares Almohades que lucir con esplendor,
ni parque con arboledas, ni glorietas diseñadas
por alguien que fue francés, pero si,
que doy yo fe, de que tienes las bellezas,
y el embrujo embriagador de ese enclave, que es la llave.

¡Para entrar...sin puerta y sin llamador ¡
Y ese Levante bruñido de salitres marinero,
que choca en esos dos mares, 
¡Y a ti te llega primero ¡

Si hablamos de la Comarca, fama te la da tu pan, y  ese vendido mana, que se llama Tagarnina,
que llevado a la cocina se convierte en un manjar,
y el agua de aquellas fuentes,
y el aroma del Poniente que lleva brisas de mar,
o andar de noches tus calles,
con esa Luna de plata que trepa por el tejar,
inundando sus fachadas todas pintadas de cal,
o cuando las madrugadas de silencios impregnadas,
juega con la soledad esos Luceros altivos,
que se paran a mirar, las brumas de amanecidas,
con aspecto sepulcral, y esas tardes soñolientas con la cigarra al cantar, su canto sin melodía.

¡Que Julio ya esta al llegar ¡

Tu no tienes Catedrales, ni Alcazar, ni Torres altas,
ni jardines de corales, porque tu, tienes Facinas...

¡El de los Alcornocales ¡

De todas las alabanzas, rendido tienes ejemplo,
y de testigo me encuentro, para engazarte en mi canto.

Cuatro d écadas ausente sin vislumbrar tu presencia,
ausencias que son castigos... ¡Castigos de penitencias¡

Así comienzo mi canto...

¡Para ti FACINAS ¡

¡Hoy pueblo blanco ¡Te llevo en el pensamiento,
te llevo siempre clavado como espinas de traición,
en los rincones del alma, y varado en la emoción  
de esa nostalgia que duele...

¡Donde rompe el corazón ¡

¡A veces como un caudal, brota en mis cincos sentidos ¡
Y poco a poco al compás, surge como adormecido,y no te puedo alcanzar ¡

¡Y en esa rabia confusa yo te quisiera llevar...

¡Entre varales, como llevan en Sevilla a la virgen cuando sale ¡

Te sueño a veces dormido, otras despierto te sueño,
y siempre al tender la mano, solo me encuentro el reclamo,
de la triste realidad.

¡Que corto se hizo aquel tiempo, que pude vivir en ti ¡

 ¡Que corta felicidad ¡

¡Que amargo los pensamientos ¡

¡Que siento..., no regresar ¡

 Aunque el tiempo sea inmortal, y gire como una noria, de la realidad ausente, de mi memoria presente.

¡Nunca te voy apartar ¡
            

Rodrigo Arobes Domínguez